Tan conmovedora e intempestiva como lo fue la noticia de la desaparición de 33 mineros hacia las profundidades de la tierra luego que la mina en la cual trabajaban fuera bloqueada por una piedra de más de 700 mil toneladas, lo fue también la noticia de la aparición de los mismos, sanos y salvos, 22 días después de haber sido prácticamente sepultados por un derrumbe acaecido en la mina de cobre y oro en la cual trabajan en el desierto de Atacama, en Chile.

La mayor parte de los medios de comunicación tituló a la noticia de la increíble aparición con vida de los mineros como el Milagro de Atacama y sin dudas que este asombroso hecho deberá quedar inmortalizado en la historia como tal, ya que sin dudas resulta ser un hecho raramente explicable mediante la razón únicamente que 33 personas puedan sobrevivir durante tantos días sin cubrir adecuadamente sus necesidades básicas.

Las siguientes siete palabras: estamos bien en el refugio los 33, que en un rojo furioso y sobre un pequeño pedazo papel componían el mensaje que los mineros le alcanzaron a través de una sonda a los rescatistas, disparó la esperanza y un festejo interminable entre familiares, rescatistas, políticos y ciudadanos quienes desde hace días y noches soñaban con un desenlace así.

Aún más, la expectativa y el estado público que alcanzó la desgraciada desaparición de los 33 mineros que trabajan en la mina San José de Atacama fue tal que la buena nueva fue comunicada al mundo por un emisario de lujo, nada más y nada menos que el flamante presidente del país, Sebastián Piñera, quien se acercó al lugar inmediatamente después de conocerse la noticia para festejar y estar al lado de los familiares de los mineros que desde hace más de veinte días acampan en el lugar.

Si bien todavía resta recorrer un largo camino para que los mineros puedan abrazarse y besarse con sus seres queridos, se calcula que las tareas de rescate durarán aproximadamente tres meses, realmente la noticia de su aparición con vida ante tanta tragedia similar que culmina con un final mucho menos feliz es una enorme alegría para el mundo entero, para los chilenos, por supuesto, pero también para los que no lo somos pero que celebramos la vida, los milagros y la fortaleza de algunos que algunos seres sencillos observan.

Foto: EFE