ecua1.jpgLejos de resolverse, el conflicto que se suscitó entre Colombia, Venezuela y Ecuador, como consecuencia del asesinato de uno de los jefes de las FARC en manos de la milicia colombiana en Ecuador, el pasado sábado, siguen las denuncias y ataques de un lado y del otro.

El disparador del conflicto fue la presunta violación a la soberanía del Ecuador de parte del gobierno colombiano por invadir con sus tropas el territorio vecino sin la pertinente autorización.

Seguido a este hecho vino la hecatombe para Colombia con el alineamiento entre el presidente venezolano Hugo Chávez y su par ecuatoriano, Rafael Correa, contra el colega colombiano Alvaro Uribe.
Si bien Chávez fue más allá que su aliado rompiendo las relaciones diplomáticas con Colombia inmediatamente y Ecuador solo le respondió a Uribe retirando su embajador de Bogotá, la dura acusación del gobierno colombiano a Ecuador de apoyar y proteger a las FARC, provocó la ruptura definitiva de las relaciones entre ambas naciones y la decisión del presidente Correa de enviar sus tropas a resguardar la frontera con Colombia al igual que lo hizo Chávez.

Personalmente, no simpatizo con la política de Chávez, mucho menos con sus ideales tan radicales y menos que menos con la soberbia con la que encaró la problemática de los rehenes de las FARC, sin embargo fue claro el avasallamiento de derechos que reclaman el Ecuador y Venezuela a Colombia.

El gobierno colombiano debería anunciar una disculpa pública, porque todo esto no hace más que dilatar y entorpecer la liberación de otros cautivos que se encuentran en una situación gravísima como Ingrid Betancourt, para nombrar tan solo un ejemplo.

Foto: Clarín