aerolineas.jpgSi usted alguna vez pisó suelo argentino ya sea porque nació allí, porque le tocó pasear o trabajar, o tan solo leyó algún diario argentino, sabrá de la odisea que ha sido para propios y ajenos viajar en los últimos años en la aerolínea de bandera argentina, Aerolíneas Argentinas.

Era y es un paisaje frecuente encontrar en el aeropuerto internacional de Ezeiza en Buenos Aires o en el aeroparque metropolitano, protestas de empleados de la compañía que hasta dentro de muy poco pertenece a la empresa española Marsans, dejando varados a miles de pasajeros con sus pasajes en la mano y ni hablar de los incontables enojos y situaciones de violencia que se generaban entre estos últimos, hartos de estos incumplimientos de horarios por problemas gremiales y los empleados.

La situación en los últimos tiempos ya era prácticamente insostenible y poco redituable claro está, porque ante estas circunstancias, la verdad, que la gente le huye a viajar por Aerolíneas y termina optando por empresas aéreas extranjeras.

En tanto, para todo país pujante y en crecimiento que se precie de tal, como sostiene el gobierno argentino, sin dudas, es imprescindible contar con una aerolínea de bandera que funcione con responsabilidad y entonces, siguiendo un poco el camino de otros pares latinoamericanos, la presidenta argentina Cristina Kirchner anunció en un acto en casa de gobierno en el cual participaron los empleados de la empresa, que Aerolíneas Argentinas volverá a estar gestionada por las manos del Estado Argentino.
A partir de ahora el estado se hará cargo de los sueldos de los 9 mil empleados que tiene la empresa a los cuales la presidenta les reclamó compromiso en esta nueva etapa que comienzan.

Foto: Clarín